Reseña: Ty Segall – ‘Manipulator’

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El inagotable y prolífico californiano Ty Segall publica el próximo 26 de agosto ‘Manipulator’, su enésimo álbum de estudio y una muestra más de que para él no hay ningún problema en ofrecer cantidad y calidad a partes iguales.

A pesar de que seguirle la pista es más complicado que encontrar a Carmen Sandiego, ‘Manipulator’ es, por extraño que parezca, el primer disco que lanza Segall en lo que llevamos de año. ¡Pero qué disco! Señores, el paladín del garage rock ha vuelto.

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Teaser de ‘Manipulator’, el nuevo álbum de Ty Segall.

La última referencia que teníamos de Segall era ‘Fuzz’, un álbum de finales de 2013 bastante brutote y hasta los topes de distorsión. En esta ocasión el guitarrista publica en solitario, levanta un poco el pie del acelerador y despliega ante nosotros absolutamente todo su variado catálogo de estilos e inquietudes musicales inspiradas, eso sí, en los años 70.

‘Manipulator’, el psicodélico tema inicial, nos abre las puertas de un álbum equilibrado que mezcla glam, rock y folk además de alternar con asombroso acierto secciones acústicas y guitarras más pesadas.

Hay temas para todos los gustos. Canciones como la estilosa ‘Tall Man Skinny Lady’ o las deliciosas ‘The Faker’, ‘Green Belly’ y ‘Don’t You Want To Know? (Sue)’ remiten irremediablamente a T. Rex. Por si fuera poco en estos cortes Ty Segall parece la mismísima reencarnación de Marc Bolan por el magnetismo que desprende y el manejo que hace de su voz.

Dentro de los temas más acústicos y pausados de ‘Manipulator’ merecen especial mención ‘The Singer’ y ‘The Hand’. La primera es una balada a ritmo de vals con un emotivo estribillo muy a lo ‘Life On Mars?’ de Bowie, mientras que la segunda tira más hacia la épica zeppeliana, con un arranque folkie que va creciendo hasta el solo final.

Y si de temas acústicos hablamos el que se lleva la palma, el aplauso y la reverencia es sin duda ‘The Clock’, una canción absolutamente vibrante de principio a fin, desde su sorprendente hasta sus arreglos de violines, desde sus cambios de ritmo hasta su intensa y preciosa melodía. Describirlo como temazo se quedaría corto: es simple y llanamente una canción perfecta.

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Ty Segall interpretando en directo ‘Tall Man Skinny Lady’ (Coachella, 2014).

Pero no os inquietéis, amigos de lo eléctrico. Conociendo a Ty Segall no todo iban a ser guitarras acústicas. El músico pone en modo apisonadora sus amplis en las tremendas ‘It’s Over’, ‘Susie Thumb’, ‘The Crawler’ y en la aún más apabullante y sabbathiana ‘Feel’ para hacer que nos desmelenemos como si no hubiera un mañana.

No tan dura pero igualmente eléctrica es ‘Stick Around’, un fascinante tema de rock ácido que cierra el disco con un solo lisérgico y crepuscular en el que Segall da rienda suelta a todo el rock & roll que lleva dentro a través de guitarras desgarradas que se van entrecruzando delirantemente. Crème de la crème.

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Ty Segall – ‘Susie Thumb’

Que Ty Segall no tiene techo es algo que ‘Manipulator’ pone una vez más de manifiesto. Las nada menos que 17 canciones repartidas en casi una hora que dura el disco pasan en un suspiro debido a su calidad, gancho, variedad y brillantez.

Tal vez algo de criba (por decir algo) le habría venido bien a un álbum que se postula como serio candidato a disco del año y no sé si con el tiempo a algo más. Ahí queda eso.

El veredicto:
Lo mejor: ‘Tall Man Skinny Lady’, ‘Feel’, ‘The Clock’, ‘Susie Thumb’, ‘Stick Around’

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Reseña: The Shrine – ‘Bless Off’

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Los californianos The Shrine han presentado este año, de la mano de su segundo trabajo titulado ‘Bless Off’, credenciales suficientes como para ser considerados una de las bandas emergentes más a tener en cuenta dentro del rock duro internacional, gracias sobre todo al estupendo cruce de estilos que ofrecen con su música.

Provenientes de la playa angelina de Venice Beach, The Shrine entremezclan en sus canciones la velocidad e inmediatez del punk con la dureza del heavy metal y los característicos riffs del rock setentero. Son, por así decirlo, skaters con chupas de cuero y tachuelas.

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The Shrine – ‘Destroyers’

El disco arranca con ‘Destroyers’, un tema potente y con cierto toque stoner que no escatima en riffsy que da paso a una de las joyas del álbum, una frenética ‘Worship’ que muy bien podría haber firmado Motörhead.

Es precisamente ese hard rock veloz, que acaricia con los dedos el heavy y que tiene mayor complejidad que el punk, la tónica predominante de un disco que solo concede algo de tregua en la oscura ‘The Duke’, una canción sinuosa y tan sabbathiana que incluso la voz del vocalista recuerda por momentos a la de Ozzy Osbourne.

Uno de los highlights del disco y buena muestra del cruce de caminos que propone The Shrine es ‘Nothing Forever’: la canción comienza con un ritmo pesado y un gran riff que, tras varios compases, da paso a un sorpresivo latigazo punk de dos minutos antes de ser retomado para culminar con un magnífico, pausado y extenso solo de guitarra.

‘Bless Off’ sigue una estructura inversa: Su riff inicial se torna rápidamente en un violento rasgueo que se desmadra adoptando tintes punk en el estribillo para luego dar paso a un breve pasaje instrumental armónico, más épico y heavy. La banda recupera con más intensidad la ferocidad del arranque para cerrar de forma contundente la canción.

Es fácil que escuchando ‘On The Grind’ vengan a la cabeza los Metallica del ‘Kill ‘Em All’, y que al oír ‘Spit In My Life’ te preguntes por qué en el punk menos underground cueste encontrar trallazos tan directos y agresivos como este, o estribillos tan pegadizos como los de ‘No Penalty’ o ‘Napalm’. Las musas han querido que sea esta banda la que nos incite con su música a incendiar contenedores.

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The Shrine – ‘Bless Off’

The Shrine son un auténtico caramelo para los amantes de las guitarras y los sonidos más duros. La fórmula que emplean de aderezar el punk con riffs y/o acelerar el heavy con punk es bastante “evidente”, pero se trata de un modus operandi que da lugar a canciones tan coherentemente variadas que la banda tiene recorrido para rato.

En sus temas hay riffs, solos, mala leche y una actitud y energía difíciles de igualar. Además, casi todos tienen gancho instrumental o melódico, por lo que se trata de un disco que pide volver a ser escuchado. Si a ello se le suma la frescura, inspiración y aparente facilidad con la que parece que componen, no nos queda sino pedirles cuanto antes un tercer disco para seguir sacudiendo nuestras cabezas.

El veredicto:
Lo mejor: ‘Destroyers’, ‘Worship’, ‘Nothing Forever’, ‘Bless Off’

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The Drums – ‘Magic Mountain’

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The Drums son una banda de indie que, como muchos recordaréis, irrumpieron en el panorama musical gracias al single ‘Let’s Go Surfing’, el máximo exponente de su música basada en melodías pop, estilo surfero y cierto tono nostálgico.

Tras un par de álbumes interesantes pero tampoco demasiado destacables, el grupo regresa a la actividad como dúo y con un tercer trabajo titulado ‘Encyclopedia’, que se publicará en septiembre.

‘Magic Mountain’ es el primer adelanto del disco, un tema en el que escuchamos al grupo más oscuro, potente y cercano al post-punk. Es una canción algo raruna y estridente en las voces, pero pienso que merece bastante la pena. Os dejo con el videoclip:

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Videoclip de ‘Magic Mountain’, de The Drums.

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Interpol – ‘All The Rage Back Home’

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Como ya anunciamos hace varias semanas, Interpol publicarán su quinto disco de estudio titulado ‘El Pintor’ el próximo 9 de septiembre y esta semana han decidido sacar a la luz su primer single ‘All The Rage Back Home’:

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Videoclip de ‘All The Rage Back Home’, de Interpol.

Por lo que podemos escuchar la banda regresa con fuerza y brío, ya que el tema suena más luminoso y animoso que lo habitual en ellos. Así lo indica el clip con el que acompañan el single, con imágenes de olas y surferos cabalgándolas (aunque todo pasado por el oscuro tamiz del grupo).

La canción está bien, pero sin pasarse. A su favor los constantes y atractivos punteos de guitarra marca de la casa, la peculiar voz de Paul Banks llena de recovecos y una intensidad que sabe mantenerse bastante bien tras el acelerón inicial. En su contra un final algo repetitivo, unos prescindibles “Hey! Hey!” que acompañan de fondo el estribillo y una línea de bajo simplona y poco o nada elaborada. En conjunto, pesan más las virtudes.

Viendo que se trata de la primera canción que nos encontraremos en el tracklist de ‘El Pintor’, puede funcionar bien como un tema ‘de empujón’ para tomar impulso hacia el resto de un disco que esperamos con ganas.

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Reseña: The Tambourine Girls – ‘The End Of Time’ (EP)

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Aunque el nombre pueda sugerir otra cosa, The Tambourine Girls no está formado por chicas, sino que es el proyecto en solitario de Simon Relf, el guitarrista de Deep Sea Arcade, una muy interesante banda australiana de la que ya os hemos hablado alguna vez y que no me cansaré de recomendar.

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Videoclip de ‘Blood And Bones’, de The Tambourine Girls.

Cuando hablamos en su día de Deep Sea Arcade nos remitimos al pop psicodélico británico, y más en concreto a The Stone Roses, para encuadrar su estilo. Simon Relf no se aleja mucho en solitario de estas coordenadas, si bien es cierto que su sonido se aproxima más al britpop noventero en canciones como la estupenda ‘Sandy’. En cualquier caso, cuenta como acompañantes a varios compañeros de su banda titular y de The Preatures, otro grupo aussie.

Temas como el single ‘Blood And Bones’ o el propio ‘The End Of Time’, largo, rico y con un toque de guitarra acústica que le va de perlas, siguen la onda de esa especie de neo-psicodelia tan presente ahora mismo en los grupos y que nos ha traído recientemente gratas sorpresas como el discazo de debut de Temples (banda a la que por cierto teloneó Deep Sea Arcade hace apenas unos días). Además, en este par de canciones algunos juegos de voces también traen a la cabeza a los Mando Diao más melódicos.

‘Ghosts’ también merece ser destacado. Es otro tema notable, quizás el más oscuro del EP; solemne pero con encanto gracias a su ritmo de vals y con una línea instrumental bluesera muy atractiva que le da tintes crepusculares a esa épica contenida a la que conducen los versos.

‘Cindarella’, un medio tiempo folkie cercano a los temas más apacibles del último disco de The Men, cierra el EP sin efectismos pero dejando un regusto agradable. Tal vez este sea el tema que menos luzca individualmente, pero no por ello deja de merecer la pena.

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The Tambourine Girls – ‘Ghosts’

No puedo hacer otra cosa que recomendaros ‘The End Of Time’, un EP delicioso y de sabor muy british pese a provenir de las antípodas.

Psicodelia, suaves punteos, guitarras acústicas y buenas melodías se dan de la mano a lo largo de cinco canciones que transcurren en un suspiro y, sinceramente, dejan con ganas de más.

A la espera de que Deep Sea Arcade publiquen de una vez por todas su segundo álbum (si es que lo hay…), Simon Relf emplea muy bien su tiempo en The Tambourine Girls.

Nota: Podéis escuchar el EP al completo desde Soundcloud pinchando aquí o en el canal de YouTube de The Tambourine Girls pinchando aquí.

El veredicto:
Lo mejor: ‘The End Of Time’, ‘Sandy’, ‘Ghosts’

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Se lesiona el cerebro en un concierto de Motörhead

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La revista médica ‘The Lancet’ publica este mes un artículo en el que expone que la música de la banda de hard rock Motörhead le voló la cabeza, literalmente, a uno de sus fans.

Los hechos ocurrieron en enero de 2013. El paciente, un hombre de 50 años, acudió a la Escuela de Medicina de Hannover aquejado de fuertes migrañas que llevaban dos semanas instaladas en su cabeza y se iban agravando con el paso de los días. Tras las pertinentes pruebas, el Departamento de Neurocirugía de la institución detectó un hematoma subdural crónico en el hemisferio derecho de su cerebro, un tipo de lesión causada por fuertes traumatismos y que requirió cirugía.

El paciente aseguraba no haber sufrido ningún golpe que ocasionara tal daño. O eso es lo que él pensaba…


Esto es el headbanging.

Tras comprobar que su historial médico era normal, los médicos investigaron sus hábitos y su comportamiento a lo largo de las últimas semanas. Pronto encontraron la respuesta a sus interrogantes: un concierto de Motörhead.

El paciente había acudido a ver en directo a la banda británica liderada por Lemmy Kilmister a finales de 2012, por lo que había bailado, saltado y sacudido su cabeza de arriba abajo al ritmo de las furiosas canciones del trío. Fue precisamente el headbanging el causante del coágulo cerebral de nuestro protagonista. Así lo explican los doctores: “El paciente no tenía ninguna historia de trauma en la cabeza, así que asumimos que el cabeceo, con sus marcadas fuerzas de aceleración y deceleración adelante y atrás, condujo a una ruptura de las venas causando una hemorragia en el espacio subdural, que es la zona que existe entre las membranas duramadre y aracnoides que recubren el cerebro”. Más claro, ¿no?

Tirando de hemeroteca, el artículo desvela que en la literatura médica existen otros tres casos más de hematomas subdurales relacionadas con el cabeceo. Además los investigadores señalan que hay documentados casos de disecciones de la arteria carótida, traumatismos cervicales y fracturas dentales diagnosticados en oyentes de hard rock y heavy metal.

Qué podemos deciros… La salud es importante y no hace falta ir tan al límite para disfrutar en un concierto, pero aún es más dañino escuchar otro tipo de música… ¡Larga vida al rock & roll!

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Motörhead interpretando su clásico ‘Ace Of Spades’ en directo (Wacken, 2006).

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Reseña: The Last Vegas – ‘Sweet Salvation’

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Los norteamericanos The Last Vegas publicaron el pasado mes de mayo ‘Sweet Salvation’, su sexto disco de estudio.

Tal vez el rock salvaje de finales de los ‘80 ya no esté de moda y Axl Rose haya sido el último de sus grandes iconos, pero la banda que hoy nos ocupa es de las pocas que ha logrado cierta repercusión siguiendo la estela y los postulados del hard rock de cuero y pelambrera de toda la vida, una escena lamentablemente reducida hoy en día a círculos bastante concretos.

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Videoclip de ‘Come With Me’, de The Last Vegas.

La discografía de The Last Vegas es realmente buena y muy recomendable para todo aquel a quien le guste el rock duro, las guitarras y el headbanging. Sin embargo, el paso hacia un rock más accesible que dieron en su anterior trabajo ‘Bad Decisions’ se confirma en esta nueva entrega del grupo, menos agresiva y también menos inspirada.

Por una parte hay canciones que no terminan de funcionar y se nota que están hechas en piloto automático, como ‘Invicible Summer’ o la propia ‘Sweet Salvation’, un tema que se disfrutaría mucho más si el grupo la interpretara con algo más de rabia y actitud, con más pasión. Incluso el single ‘Come With Me’ resulta demasiado previsible pese a ser resultón.

En otras ocasiones son estribillos facilones despachados con dejadez los que empañan el resultado final de varias canciones interesantes. Es lo que le ocurre a ‘Miss You’, un tema de rock clásico de corte stoniano con feeling pero bastante repetitivo; y a ‘Death Style’, cañero y lleno de chulería pero con un estribillo repleto de chirriantes “uoh-uohs”.

Es cuando The Last Vegas se dan brío cuando más solventes y magnéticos suenan, como en ‘Lucky 13’, en el acertado y musculoso riff de ‘You & Me (You Never Know)’ o en la desbocada ‘Face In the Crowd’, un tema enérgico, contundente, veloz y sin miedo a los solos de guitarra. Tampoco les queda mal esa pieza a lo Jane’s Addiction que es ‘Touch The Sky’.

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Divertido videoclip de ‘You & Me (You Never Know)’, de The Last Vegas.

‘Sweet Salvation’ no termina resultando un mal disco, pero sí el trabajo más flojo hasta la fecha de The Last Vegas a tenor de lo que su poderosa discografía nos venía ofreciendo.

La escasez de ideas y el tempo más comedido de sus nuevas canciones hacen que el grupo suene bastante genérico en su estilo, algo que hasta el momento habían rehuido a base de carácter y fiereza, dos cualidades que esperamos recuperen en sus próximos álbumes.

El veredicto:
Lo mejor: ‘Lucky 13’, ‘Face In The Crowd’, ‘You & Me (You Never Know)’

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Un joven británico pierde un dedo en una rave y sigue de fiesta

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Josh, el joven que perdió el meñi que en una rave y siguió de fiesta.

Sé que parece un titular extraído de El Mundo Today, pero no, es bien cierto por insólito que parezca.

El protagonista de esta noticia es Josh, un adolescente británico de 16 años al que puede que comiencen a llamarle ‘Meñique’, y no precisamente por el personaje de ‘Juego De Tronos’.

Josh acudió el pasado fin de semana a una multitudinaria rave ilegal convocada en una antigua oficina de correos del barrio londinense de Croydon. La policía trató de impedir la entrada a los miles de jóvenes que se congregaron, pero al no ser posible disuadir a un gentío que comenzaba a lanzarles objetos, decidieron simplemente quedarse a vigilar la fiesta para que no hubiera disturbios.


La oficina de correos abandonada donde tuvo lugar la rave, en Cherry Orchard Road (Londres).

Llegada la 1 de la madrugada, se disparó la alarma de incendios de una de las salas. Josh, enardecido por el fervor popular que exclamaba “¡Arrancadla!, ¡Arrancadla!”, quiso ser el héroe de la fiesta y se dispuso a desactivarla. Así lo relata él mismo: “Estaba completamente sobrio en ese momento. Trepé, la agarré y mi dedo meñique quedó atrapado porque la carcasa estaba destrozada, así que tan pronto como tiré de ella hacia abajo, mi dedo se desgarró por completo.

Sin embargo, la buena música y las ganas de fiesta mueven montañas (y personas amputadas), como así relata el bueno de Josh, que sintió el poder del drum and bass: “Me miré la mano y el meñique había desaparecido. Se me podía ver el hueso. Fue una sensación muy extraña; estás bien y tienes tu meñique, y al siguiente instante ya no. Es como si te metieran la realidad por el culo. Estaba tan dolorido y aturdido que la primera cosa que me sacudió la cabeza fue el ritmo de la música y el sonido del bajo. El bajo estaba a todo trapo, así que lo que hice fue simplemente arrancarme la camiseta, enrollármela en el dedo lo más fuertemente posible, y seguir bailando alrededor de media hora más. Pensé: ‘Sólo llevo aquí una hora, he pagado 10 libras por ello, he perdido mi meñique, ¿y en serio voy a tener que irme? Ni de coña, seguiré dándolo todo hasta que ya no pueda más’. ¡¡Bravo!! (no).

¿Y por qué siguió de fiesta en lugar de ir al hospital? Josh lo tuvo muy claro: “¿Qué podía hacer yo? Estaba en un sitio repleto de tías buenas a mi alrededor, el bajo era la hostia y la música una caña. No quería ser el bobo del dedo roto, así que me dije: ‘¡A tomar por culo! Voy a darlo todo y a pasármelo bien’”.

La cordura en toda esta surrealista historia la puso su colega Fraser, que se llevó consigo a su amigo para que lo curaran. Pero no os penséis que Josh se rindió; él intentó quedarse en la rave por todos los medios: “Le pregunté a los paramédicos si había alguna posibilidad de que me vendaran el dedo para poder continuar en la fiesta, pero solo me contestaron: ‘No amigo, vas a ir al hospital inmeditamente’”.

Un vez atendido, Josh compartió vía Instagram una foto de su mano amputada y nos dejó una última reflexión sobre su situación tras conocer que otro joven había muerto por consumo de drogas: “A veces ocurren imprevistos. Realmente, no es nada; he perdido un dedo mientras que un niño de 15 años ha perdido la vida. ¿De qué voy a quejarme?”.

Sin comentarios…


Vía: The Independent, Vice, Playground

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