Reseña: Twerps – ‘Range Anxiety’

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Los australianos Twerps irrumpieron en el panorama indie hace ya algunos años, sin demasiado calado mediático. Ha sido ahora con su nuevo álbum ‘Range Anxiety’, su tercer esfuerzo discográfico, cuando parece que han conseguido hacerse un merecido hueco a base de buenas canciones.

La evolución de Twerps ha sido continua y en ‘Range Anxiety’, siguiendo fieles a su estilo, mejoran en todos los aspectos: suenan mejor y encima se muestran indiscutiblemente inspirados, lo que se traduce en mejores temas, alguno de ellos perfectos en su género.

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Videoclip de ‘Back To You’, de Twerps.

La primera mitad del álbum es prácticamente redonda. La intro instrumental a órgano de ‘House Keys’ deja paso a la reposada y cálida ‘I Don’t Mind’, un tema que funcionaría a las mil maravillas como banda sonora de una apacible siesta de verano tumbados en la hierba, viendo pasar las nubes de un día claro. Mucho más jovial, pero igual de luminosa, se muestra la excelente ‘Back To You’, uno de los mejores temas de pop que quizás se publiquen en todo el año y tremendamente identificable gracias a ese teclado tan juguetón y omnipresente.

Este par de temas resumen a la perfección la personalidad musical del grupo: canciones sencillas y ‘caseras’, una instrumentación nada estridente comandada siempre por guitarras jangle (deliciosos los punteos y los limpios rasgueos de ‘New Moves’, ‘White As Snow’ o ‘Simple Feelings’), y un carácter juvenil a medio camino entre la euforia, la melancolía y una inocencia que se subraya cuando es Julia MacFarlane, la presencia femenina de la banda, la que toma las riendas de las voces acercando el grupo a Veronica Falls, como en ‘Stranger’ o en la cándida ‘Shoulders’.

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Twerps – ‘New Moves’

El mayor bache del disco lo encontramos en su segunda mitad, cuando nos vienen seguidas sus tres canciones más flojas: la sosa ‘Adrenaline’, la algo más oscura y cercana al post-punk ‘Fern Murderers’, y una ‘Cheap Education’ reiterativa cuyas estrofas parecen un reciclaje de la propia ‘Back To You’.

Por fortuna Twerps retoman el pulso en la desnudez acústica de ‘Love At First Sight’, en la que se aproximan a los Libertines más crudos, y sobre todo en la maravillosa ‘Empty Road’, una canción que te agarra y te mantiene expectante a medida que va creciendo, poniéndole un buen broche a un álbum tan notable como cautivador y agradable.

‘Range Anxiety’ se postula como uno de los grandes triunfadores del año en el apartado de indie pop. ¿Sus argumentos? Prácticamente tantos como canciones, que al final es lo que cuenta.

Twerps actuarán el 28 de mayo en el Primavera Sound de Barcelona. Su concierto debería ser una cita obligada para los asistentes, ya que la banda está en su momento.

El veredicto:
Lo mejor: ‘I Don’t Mind’, ‘Back To You’, ‘New Moves’, ‘Shoulders’, ‘Empty Road’

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Reseña: Alabama Shakes – ‘Sound & Color’

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Brittany Howard, cantante y guitarrista de Alabama Shakes.

Hace tres años los entonces desconocidos Alabama Shakes sorprendieron a propios y extraños con ‘Boys & Girls’, un notable debut que reivindicaba con acierto el rock de tintes sureños. Antes del enorme éxito en todo el mundo de este trabajo su líder, la carismática Brittany Howard, una cantante de soul con gusto por el hard rock clásico (AC/DC, Black Sabbath, Led Zeppelin), comandaba una simple banda de versiones en su pueblo natal de Georgia, EE.UU. Mucho ha cambiado el sino de esta formación, cuyo segundo álbum ‘Sound & Color’ levanta ahora verdadera expectación.

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Alabama Shakes interpretando en directo ‘Don’t Wanna Fight’.

Dos eran las principales cuestiones en torno a ‘Sound & Color’: si iba a ser, al menos, tan destacable como su obra predecesora, y si el grupo iba a poder aportar algo más a su sonido o iba a consolidarse simplemente como una banda revisionista (cosa que tampoco está nada mal si se hace bien, como ya habían demostrado).

La respuesta a la segunda pregunta se responde ya desde las primeras canciones del álbum. La propia ‘Sound & Color’ se trata de un tema en clave soul minimalista y ambiental, con una instrumentación apenas guiada por un xilófono que sirve de intro para el funk de ‘Don’t Wanna Fight’, un pepinazo que se erige en el indistutible hit del disco gracias, sobre todo, a su pegadizo estribillo y a su irresistible sentido del groove. Así pues, como ya desde el inicio apuntan, efectivamente en su segundo trabajo Alabama Shakes expanden sus horizontes estilísticos virando hacia la música negra (soul y R&B especialmente) y centrando el protagonismo en la portentosa voz de Brittany Howard, capaz de mostrarse tan frágil como el cristal en la mágica ‘Future People’ o rugir furiosa en la desgarradora y bluesera ‘Gimme All Your Love’, otro par de temazos.

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Alabama Shakes – ‘Gimme All Your Love’

En su faceta más ligada al rock de raíces Alabama Shakes también continúan dándonos motivos para disfrutar, ya sea con medios tiempos clasicotes (‘Dunes’ o la más vaporosa y de ritmo casi reggae ‘Guess Who’), con baladas (‘This Feeling’ o la pasional ‘Miss You’), con piezas al estilo Kings Of Leon (‘Shoegaze’) o con esa divertidísima y eléctrica gamberrada de country punk que es ‘The Greatest’.

La lástima es que cierren un álbum tan notable con las dos canciones más flojas. ‘Gemini’ es el tema más arriesgado y puede que también su mayor patinazo: más de seis minutos de una especie de soul psicodélico, tremendamente lento, que en ningún momento atrapa y que se alarga más de lo debido. Es como el compendio de todas las nuevas pinceladas que le han querido dar a su estilo (canciones algo más ambientales, música más ‘negra’, sonidos más glam) pero mal empleados. Por último, el anodino R&B de ‘Over My Head’ deja peores sensaciones que las que sin duda ofrecen la mayoría de canciones del álbum.

Salvo los deslices de este último par de canciones, ‘Sound & Color’ se trata de un muy buen disco que mantiene el nivel del debut de Alabama Shakes. Un sonido más cuidado, cierta sofisticación en su estilo y nuevos toques de ese innato groove afroamericano de la cantante y guitarrista Brittany Howard se añaden al cóctel de soul y rock sureño que tanto nos agradó del primer trabajo de Alabama Shakes, permitiéndole al grupo evolucionar sin perder ni un ápice de interés o de identidad.

La banda mantiene además la autenticidad y la pasión por lo que tocan, y Brittany Howard se consagra como lo que tarde o temprano se le reconocerá: una diva contemporánea. Su voz y su fuerza son todo un descubrimiento que, solo por su presencia, hacen este disco todavía más recomendable.

El veredicto:
Lo mejor: ‘Don’t Wanna Fight’, ‘Future People’, ‘Gimme All Your Love’, ‘The Greatest’, ‘Miss You’

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Crónica: Limbotheque, concierto en Valencia (19-04-2015)

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Limbotheque durante su concierto de presentación de Crash en la Fnac de San Agustín de Valencia.

Lo valencianos Limbotheque se dieron cita ayer por la tarde en la Fnac de San Agustín para presentar ante el público ‘Crash’, su cuarto álbum de estudio publicado a finales del pasado año. Tras varios bolos por ciudades de la mitad oriental de la península el grupo ha vuelto ahora a la terreta para seguir dándole recorrido a un disco notable que, sinceramente, no ha tenido la repercusión que merece a nivel nacional, cosa que no entiendo a tenor de la calidad musical que tienen a todos los niveles (instrumental, vocal, melódico, interpretativo…).

El espectáculo (gratuito además) arrancó poco más tarde de las 19:00, con el fórum lleno y al ritmo de la propia ‘Crash’, el tema que da nombre al trabajo que presentaban y que culmina con un tremendo solo del guitarrista David García. Al frente del grupo, cómo no, Carol García, nuestra Imelda May regional. La vocalista dio toda una lección de cómo cautivar al personal con desparpajo, con actitud, con ese toque teatral que siempre le da a sus interpretaciones y por supuesto con el chorro de voz que tiene y que ayer sacó a relucir como es costumbre en ella.

La propia Carol comentó al principio del concierto que con ‘Crash’ han tratado de ‘romper’ con lo que llevaban haciendo hasta el momento (o no), y en cierto sentido es cierto. En su nuevo álbum Limbotheque acercan su música a sonoridades más contemporáneas y le dan más peso a las guitarras sin descuidar el característico toque folklórico de todas sus composiciones. De esta manera, aún sonando más ‘radiables’ (por decirlo de algún modo), no renuncian a sus raíces y siguen siendo una caja de sorpresas, una coctelera de géneros en la que caben acercamientos al country (‘HHH’), al folk de ambiente celta (‘Nube’), al vodevil (‘Cinema’) y sobre todo a ese jazz cabaretero cercano al rock & roll tan divertido que facturan y que se ha convertido en santo y seña de su ecléctica identidad (‘On The Floor’, ‘El Ataque De La Mujer Pantera’, ‘Amor Recargable’).

A lo largo de la hora que duró el concierto también hubo espacio para que Limbotheque repasaran algunos temas significativos de sus anteriores trabajos, como ‘Mesonge On Y Va’, ‘Oh! Baby’, ‘Whisky Is My Drink’ o ‘Mon Diable’. La despedida llegó de la mano de una sorprendente y convincente versión en clave gypsy del ‘Creep’ de Radiohead (nada menos) y de la intensísima ‘Freud’, una canción también de su último disco en la que Limbotheque nos saca a la pista de baile hasta que el cuerpo aguante.


Carol, vocalista de Limbotheque, en un instante de su actuación en la Fnac de Valencia.
Fotografía de Raffaella Mazzetti extraída del Facebook del grupo.

La verdad es que fue un concierto estupendo que no hizo más que volver a demostrar lo buena banda que son Limbotheque y lo mucho que ganan en directo gracias a la brillantez de sus músicos y al derroche de carisma, encanto, expresividad y voz que tiene Carol. Para repetir.

Nota: Podéis escuchar al completo ‘Crash’, el nuevo disco de Limbotheque, en el Bandcamp del grupo pinchando aquí. Y si os gusta, ya sabéis: compradlo o id a sus conciertos.

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‘Toys In The Attic’ de Aerosmith cumple 40 años

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El mundo del rock está de aniversario pues tal día como hoy, pero hace 40 años (el 8 de abril de 1975), Aerosmith publicaban ‘Toys In The Attic’, la mejor obra de su discografía y el disco que les catapultó definitivamente a la fama además de asentar el sonido y la personalidad del grupo.

Los dos primeros álbumes de la banda, ‘Aerosmith’ y ‘Get Your Wings’, habían logrado computar en la lista de ventas estadounidense sin despuntar y sin llamar excesivamente la atención, pues para muchos Aerosmith no eran más que unos imitadores de los Rolling Stones. Tan solo el single ‘Dream On’, el primer tema que compuso Steven Tyler en su juventud, consiguió cierta repercusión, aunque insuficiente para las aspiraciones y capacidades de la banda. Fue en ‘Toys In The Attic’ donde los planetas se alinearon y la genialidad del grupo eclosionó dando forma a un álbum redondo.

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Aerosmith interpretando en directo ‘Toys In The Attic’ (Sunrise, 2004).

Varios son los factores que propiciaron el éxito de ‘Toys In The Attic’. En primer lugar, la acertada evolución del grupo: sin renunciar al blues y al rock & roll clásico de sus bases, Aerosmith decidieron ir más allá en este disco consiguiendo un sonido más duro y también más moderno para la época, en gran parte gracias a la destacable producción de Jack Douglas.

En segundo lugar, Steven Tyler: el cantante se lo creyó y a partir de este disco comenzó a desatarse vocalmente sin llegar al exagerado histrionismo de los últimos álbumes del grupo. En ‘Toys In The Attic’ es donde Tyler comienza a ser el divo que todos conocemos, adoptando multitud de registros con su expresiva y característica voz pero dando grititos únicamente en su justa medida. Todas las grandes bandas de rock necesitan su frontman y la desvergüenza y versatilidad de Steven Tyler era sin duda algo que Aerosmith necesitaban.

Y por último, las canciones: ‘Toys In The Attic’ es uno de esos discos que pueden escucharse de cabo a rabo disfrutando de todos los temas, porque no flojea en ningún momento. Ya los primeros compases de ‘Toys In The Attic’, el tema con el que arranca el disco, son para poner a cualquiera patas arriba: urgente, guitarrero, con un ritmo construido a base de fogonazos y con la voz de Steven Tyler jugando a entrecruzarse con los punteos de Joe Perry. Genial. No en vano está listada por parte del Rock & Roll Hall Of Fame como una de las 500 mejores canciones de rock & roll de todos los tiempos.

‘Uncle Salty’ y ‘Adam’s Apple’, los cortes más blueseros del disco, preceden dos de los mayores hits del grupo en toda su carrera: ‘Walk This Way’ y ‘Sweet Emotion’. La primera es sencillamente inconfundible, desde el riff inicial hasta su sencillo y eufórico estribillo, pasando por el tremendo solo de guitarra final y por supuesto por el veloz fraseo de Tyler en las estrofas. Este tema conocería posteriormente en los ’80 una aún más popular versión en clave de rap por parte de Run D.M.C., un mestizaje que a la postre le abriría las puertas del mainstream a la cultura hip-hop y se convirtió en pieza clave para el desarrollo de bandas que por aquella época también apostaban, aunque de manera más underground, por el cruce entre rock y rap, como los Red Hot Chili Peppers o Rage Against The Machine.

‘Sweet Emotion’ es otro de esos temas capaces de ser reconocidos al instante gracias a la línea de bajo de Tom Hamilton, a su pausado estribillo en fade in y a sus alocados y guitarreros cambios de ritmo entre estrofas. Esta canción es también una de las más conocidas en cuanto al uso del talk box, un aparatito que se puso de moda en los ’70 para distorsionar los instrumentos con la boca.

Separando los dos temas más famosos del álbum escuchamos ‘Big Ten Inch Record’, versión en clave boogie del tema homónimo que en los años 50 interpretaba Bull Moose Jackson y una divertidísima muestra de las referencias e influencias de la banda. Rock viejo con zapatos nuevos.

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Aerosmith interpretando en directo ‘Walk This Way’ (Sunrise, 2004).

El último tercio de ‘Toys In The Attic’ lo encabeza ‘No More No More’, un temazo de rock & roll stoniano a la sombra de los singles del disco pero sin nada que envidiarles. Le sigue ‘Round And Round’, un tema oscuro y cercano al heavy compuesto por el infravalorado Brad Whitford, un guitarrista rítmico infalible y vital para los solos de Joe Perry a lo largo de toda la trayectoria de la banda. Esta es tal vez la canción más difícil de digerir del álbum por su tono más serio e intrincado, su sonido más pesado y su estructura sin estribillos, pero merece la pena dejarse atrapar por ella.

La bonita ‘You See Me Crying’ cierra el disco. Se trata de una estupenda balada a piano con arreglos de cuerdas que en ningún momento cae en el pasteleo tan recurrente como ridículo de muchos de los temas más aclamados del grupo. Es melancólica, sentida y elegante, y nunca pierde de vista su carácter rockero, como debe ser.

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Aerosmith interpretando en directo ‘No More No More’ (Las Vegas, 2002).

La imagen que la mayoría tiene de Aerosmith es la de un grupo de dinosaurios que componen baladas ñoñas y graban videoclips para la MTV, algo cierto si nos atenemos al último cuarto de siglo de vida de la banda. Con estas referencias da pereza explorar su discografía, lo sé. No obstante, por joyas como ‘Toys In The Attic’ (y ‘Rocks’) es por las que vale la pena adentrarse sin prejuicios en las profundidades de bandas veteranas venidas a menos como Aerosmith.

‘Toys In The Attic’ es un discazo y uno de los mejores álbumes de hard rock de toda la historia, ni más ni menos. No tiene fisuras, es variado, entretenidísimo, adictivo y rockero a más no poder. Además cuenta con un Steven Tyler autodescubriendo sus facultades y con un Joe Perry en estado de gracia, repartiendo riffs memorables y solos de guitarra a diestro y siniestro.

Os animamos a redescubrir este clásico entre los clásicos en su 40º aniversario. Para los amantes del rock & roll esta debería ser una pieza imprescindible de vuestra colección.

El veredicto:
Lo mejor: TODO

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Reseña: Will Butler – ‘Policy’

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Will Butler, multi-instrumentalista de Arcade Fire y hermano pequeño del líder y vocalista principal de la banda canadiense, debuta en solitario con ‘Policy’, el álbum que hoy os comentamos.

Sin conciertos a la vista y todavía sin fecha para comenzar a grabar el sucesor de ‘Reflektor’, parecía el momento adecuado para que Will se aventurara a lanzar sus propias canciones, como así ha sido.

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Will Butler – ‘Take My Side’

‘Policy’ es un brevísimo conjunto de temas (dura apenas 27 minutos) que, más que conformar un álbum, parece una vía de escape para su autor, una excusa para dejar marchar diversas ideas que, tal vez, tenía en su cabeza y no lograron fraguar como canciones para Arcade Fire. O al menos esa es la impresión que causa, ya que hay temas de todo tipo de estilos sin aparente conexión entre ellos, algunas piezas dan la sensación de inacabadas y la producción del disco es escueta y austera, algo que en este caso beneficia el espíritu de inmediatez que predomina en el disco.

Butler sabe lo que tiene entre manos y nos reserva inteligentemente lo mejor para el principio y para el final con ‘Take My Side’ y ‘Witness’. La primera es una canción fresca y luminosa, con un esqueleto bluesero enterrado en guitarras saltarinas, mientras que la segunda vuelve la mirada a los años 60, al rock & roll con piano, al pop coral y a la era de los girl groups. Es otro tema desenfadado, radiante, espontáneo y con un estribillo redondo, la pieza más destacable del álbum.

Si algo caracteriza ‘Policy’ además de su carácter instantáneo es su eclecticismo. Aparte de los temas ya mencionados Will Butler nos ofrece pop electrónico minimalista y con cierto rollo pero bastante monótono en ‘Anna’, guitarreo en ‘What I Want’, y un funk caótico y sinceramente desacertado en ‘Something’s Coming’, el peor corte del álbum. El interesante tono acústico de las estrofas de ‘Son Of God’ se echa a perder en un estribillo impostadamente eufórico que no le pega ni con cola, y de las dos baladas a piano destaca el toque glam de ‘Finish What I Started’ muy por encima de la plana y sosísima ‘Sing To Me’.

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Will Butler – ‘Witness’

Interesante pero irregular, así es como definiría ‘Policy’. El debut de Will Butler es un batiburrillo de ideas con sus buenos momentos pero sin un hilo conductor que ponga algo de orden.

Como hemos dicho, el que Butler no le haya dado demasiadas vueltas a sus canciones le conviene al tipo de música directa y desnuda que factura; pero el caso es que algunas se las ha dejado a medio hacer y eso se nota en el cómputo global del disco, y más siendo tan corto.

En fin, nada que moleste pero tampoco nada por lo que Will vaya a ser recordado. Para pasar el rato y ya.

El veredicto:
Lo mejor: ‘Take My Side’, ‘Witness’

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El Standby cierra sus puertas en Valencia

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Sorprendidos y apenados. Así es como nos encontramos los parroquianos que, en mayor o menor medida, hemos disfrutado a lo largo de 6 años del Standby, el entrañable garito valenciano que anoche anunció su cierre como tal y que tantas y tantas noches nos ha hecho cantar, bailar, saltar, gritar, sudar, emborracharnos y hacérnoslo pasar en grande a base de una medicina que todo lo cura: rock & roll.

Como la Galia en los cómics de Astérix y Obélix, el Standby era (sí, era, en pasado…) uno de los pocos e irreductibles locales de Valencia en los que el rock podía taladrarnos los oídos hasta que los rayos del sol comenzaban a colarse por las rendijas de su persiana. Durante un tiempo, prácticamente el único.

Su adiós nos ha sacudido sin previo aviso. Un breve y directo comunicado a través de su perfil de Facebook explica los motivos, lanza los agradecimientos y recoge los lamentos de sus fieles. Un “cambio en su gerencia” y (se intuye) cierto mal rollo con algún miembro del equipo que pensaba que el Standby era “un local de mala gente, donde las drogas y la violencia estaban a la orden del día” son los causantes de su inesperado cierre. En fin… (Nota: el perfil de Facebook del Standby ha sido borrado. Ahora el comunicado puede leerse en la ‘Asociación de afectados por el cierre de Standby’, un grupo creado a raíz de la noticia).

No vamos a ser tampoco autocomplacientes. El Standby llevaba anquilosado, anclado en sí mismo, muchísimo tiempo; podían adivinarse, por ejemplo, las canciones que iban a sonar a lo largo de la noche, y en ocasiones incluso su orden. Es precisamente por ese perpetuo standby (valga la redundancia) en el que permanecía el local, por el que yo personalmente ya tan solo trasnochaba entre sus paredes muy de tanto en tanto. Pero también es cierto que eso era lo que lo hacía tan particular y tan especial, porque sabías con honestidad lo que te iba a dar, que ni mucho menos era poco.

En sus primeros años, lo quemamos. Fines de semana enteros recorriendo la mítica ruta Phenomenon–Aguacates–Standby, un trayecto que prácticamente podíamos hacer a ciegas (y ciegos). Desde que abrió sus puertas, en esta otrora discoteca de electro latino nos hemos bebido gran parte de nuestra juventud a base de cubatas baratos, cervezas aún más económicas y rock para todos los gustos, pues lo mismo sonaba el ‘Twist And Shout’ de los Beatles como ‘The Trooper’ de Iron Maiden, la versión de ‘Libre’ del Chaval De La Peca como ‘El Roce De Tu Cuerpo’ de Platero Y Tú. Y siempre, siempre, SIEMPRE, el ‘Comerranas’ de Seguridad Social xD

Pero lo mejor sin duda era su gente, el ambiente, el buen rollo predominante, la sensación de gran familia que nos invadía a todos cuando saltábamos con desconocidos que el fin de semana siguiente ya no lo eran tanto. Esas caras…

Actualmente, como ya he dicho, ni yo ni mis colegas lo frecuentábamos tanto… pero siempre lo teníamos en mente y actuaba a modo de improvisado salvavidas en cualquier noche de parranda: “- Aquí ya están chapando, ¿dónde vamos…?, – Al Standby”; “- Se ha acabado la verbena, ¿ahora qué…?, – Al Standby”… Y cuando estábamos de subidón, borrachos perdidos en cualquier otro lugar, siempre había alguien que soltaba: “¡Todos al Standby!”.

Grandes momentos, buena música y mejores compañías. Así es como recordaremos el Standby y su mítico baño sin puertas porque, ¿qué más daba? Había confianza.

No sabemos el futuro que le depara al local, ni el rollo que tendrá ni las canciones que sonarán a partir de ahora; lo único cierto es que echa el cierre un espacio que una generación de rockeros valencianos guardaremos por siempre en nuestra memoria, esbozando una cómplice sonrisa cada vez que recordemos alguno de los instantes y anécdotas allí vividas. Este finde es el último, que sea memorable.

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Extremoduro – ‘Standby’

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Reseña: Mujeres – ‘Marathon’

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Hay bandas que da igual lo que hagan: hay que adorarlas y punto. Mujeres es uno de esos grupos y su nuevo trabajo, ‘Marathon’, nos ofrece un nuevo motivo para que sigamos siendo fieles devotos de su rock & roll.

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Mujeres – ‘On & On’

El sonido del tercer larga duración de estos barceloneses, más compacto, perfeccionista y con guitarras algo más musculosas que en sus anteriores álbumes, aproxima al oyente, en cuanto a sensaciones, a la potencia cercana al punk de sus directos. En lo concerniente a las canciones las cosas siguen como de costumbre: temas de menos de 3 minutos directas al estómago.

Darle al play a este disco y encontrarse de golpe y porrazo con las arrolladoras y garajeras ‘Lose Control’, ‘Feels Dead’ y ‘On & On’ es para volarle la tapa de los sesos hasta al más impasible. Y como estas la espídica ‘Radiant Border’ y una ‘Night Bloom’ que retoma, a través de su ritmo trotón y de un infeccioso y pegadizo riff de guitarra, ese ligero toque americano que impregnaba buena parte del primer álbum del cuarteto.

Eso en cuanto al lado más rocanrolero y gamberro del disco. Por otra parte, en temas como ‘I Wonder’, ‘Perpetual Motion’, ‘She Brought The Darkness’ o ‘Golden Lane’ Mujeres se muestran un puntito menos desatados pero especialmente inspirados armónicamente. Se trata de canciones con evidente gancho melódico y de referencias sesenteras, otra de las vías que continúan explorando con acierto en ‘Marathon’. Y dentro de este apartado cabe mencionar especialmente ‘Vivir Sin Ti’ y ‘Galgo Diamante’, dos preciosidades cantadas en castellano y a caballo entre el yeyé y el power pop. Melancólicas, pasionales, sutiles… Una delicia a la altura de la maravillosa ‘Aquellos Ojos’.

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Videoclip de ‘Vivir Sin Ti’, de Mujeres.

Fantástico tercer disco de Mujeres. Cierto es que el esqueleto de varios de sus temas parecen cortados con el mismo patrón, pero el grupo le sabe dotar a sus canciones de ganchos, riffs, buenos versos y suficientes matices como para que este único pero que se les podría achacar quede sepultado por sus mucho más evidentes virtudes.

‘Marathon’ compagina guitarrazos, buenas melodías y diversión asegurada, todo en uno y en apenas media hora. De momento llevan tres álbumes así, por lo que están a punto de hacer póker de discazos. Y si no los habéis visto aún en directo os aseguro que debéis aprovechar la gira nacional que comienzan mañana mismo y que aterrizará en Valencia el próximo viernes 3 de abril en el MBC Fest (podéis consultar todas las fechas pulsando aquí).

Nota: Podéis escuchar ‘Marathon’ al completo en el Bandcamp del grupo pinchando aquí o en el Soundcloud de Canada Editorial pinchando aquí.

El veredicto:
Lo mejor: ‘Lose Control’, ‘Feels Dead’, ‘Vivir Sin Ti’, ‘Night Bloom’, ‘Galgo Diamante’

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Reseña: Noel Gallagher’s High Flying Birds – ‘Chasing Yesterday’

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Después de lanzar en 2011 su primer disco en solitario al margen de Oasis, Noel Gallagher entró en una especie de letargo en el que, en cierto modo, se mantiene musicalmente hablando. Escuchando ‘Chasing Yesterday’ uno siempre tiene la sensación de que en su nuevo álbum el guitarrista mancuniano no se ha calentado mucho la cabeza y ha ido a lo seguro, al mismo tipo de canciones y melodías que lleva componiendo durante los últimos 20 años. Al menos en un 90%.

El 10% restante, ese resquicio que proporciona algo de novedad, proviene presumiblemente de su anunciada colaboración con el dúo experimental Amorphous Androgynous (The Future Sound Of London), una colaboración que se produjo pero que nunca llegó a fraguar discográficamente. Fruto de esta relación Noel Gallagher se empapó de nuevos sonidos que le han permitido dotarle a muchas de sus nuevas canciones de sutiles pero sensibles toques ambientales que enriquecen su acabado final. El ejemplo más evidente es ‘The Right Stuff’, un hipnótico tema a caballo entre el jazz y el lounge que remite a los Radiohead post-‘OK Computer’; pero también encontramos esta nueva y brumosa pátina en la estupenda ‘Riverman’, en ‘The Girl With X-Ray Eyes’ (que comienza haciéndole un guiño a ‘The Masterplan’ para terminar recordando la cadencia del mítico ‘Hotel California’ de los Eagles) o en ‘While The Song Remains The Same’, a la postre los mejores momentos del álbum.

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Noel Gallagher interpretando en directo ‘Lock All The Doors’ (Düsseldorf, 2015).

El ‘sonido Oasis’ más evidente lo encontramos en la acertadísima y cañera ‘Lock All The Doors’ (un tema escrito por el propio Noel en 1992) y en la irrelevante ‘The Dying Of The Light’, una balada a lo ‘Wonderwall’ pero muchísimo más insípida y que amuerma el segundo tercio del disco. Tampoco aporta demasiado ‘The Mexican’, un tema algo repetitivo, adornado con trompetas y vertebrado por un riff de guitarra musculoso pero bastante simple.

En la resultona y festivalera ‘You Know We Can’t Go Back’ nos encontramos a un Noel jugando a ser The Killers, mientras que el single ‘In The Heat Of The Moment’ nos hace dudar de si estamos escuchando un disco de un ex–Oasis o más bien uno de Blur (esos “nanana” son tan Damon Albarn…). ‘Ballad Of The Mighty I’ concluye el álbum de forma correcta, funcionando mejor como cierre que como single independiente. Eso sí, la guitarra de Johnny Marr (The Smiths) es tan imperceptible que si no nos dicen que colabora ni nos damos cuenta…

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Videoclip de ‘Balld Of The Mighty I’, de Noel Gallagher’s High Flying Birds.

‘Chasing Yesterday’ está bien. Hay momentos notables y otros más planos, buenas canciones mezcladas con otras más olvidables… pero en general, y pese a algunos altibajos, el resultado del conjunto tiene interés. El sonido más etéreo y espacial que ha logrado Noel Gallagher en su nueva entrega es lo más novedoso de un álbum que, compositivamente, bebe con cierta nostalgia de los años 90 británicos y podría entrar en el saco del ‘más de lo mismo’. Es precisamente ese sonido y la presencia de temas más espaciados, que se toman su tiempo para desarrollarse, los que dan pistas de hacia dónde podría encaminarse Noel en próximos trabajos, algo que aquí ha apuntado pero con miedo a abandonar su zona de confort.

También podría tildársele al guitarrista de estancado, aunque yo prefiero calificarlo de acomodaticio, y sobre todo de fiable. Noel no nos da más, pero tampoco nos da menos. Corre el riesgo, eso sí, de comenzar a ser intrascendente si continua por vías musicales tan manidas y transitadas, pero de momento sigue en el mapa. ¿Es perfecto? No, pero no falla.

El veredicto:
Lo mejor: ‘Riverman’, ‘The Girl With X-Ray Eyes’, ‘Lock All The Doors’, ‘While The Song Remains The Same’

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