Ya podemos decir que Wolfmother está de vuelta. El pasado 23 de octubre se publicó “Cosmic Egg”, el segundo trabajo de la renovada banda australiana, pues cabe recordar que hace poco más de un año el bajista y batería originales se despidieron de Andrew Stockdale, líder del hasta entonces trío, debido a “diferencias irreconciliables”. El caso es que se ha mantenido este interesantísimo proyecto musical gracias a la incorporación de nuevos músicos hasta conformar un cuarteto que ya se encuentra en plena gira promocional.
¿Y qué podemos decir de “Cosmic Egg”? Pues con la primera impresión tenía mis dudas, porque aunque se mantiene en gran parte el sonido de su merecidamente aclamado primer álbum, llamado homónimamente “Wolfmother”, el rollete que llevan es diferente, menos crudo y contundente, más convencional. Pero debo decir que es uno de esos casos en los que la segunda escucha le hace ganar enteros, y aunque no llega ni mucho menos a la altura de su predecesor, se trata de un digno álbum de rock, algo decepcionante, pero con cosas resaltables.

La primera mitad del disco pienso que es la más floja. Las canciones no acaban de estar bien desarrolladas, son enrevesadas en ocasiones y además les falta mala leche. Incluso su actitud setentera parece impostada en ocasiones.
“California Queen”, tema con el que abre el disco, no está mal, pero lo encuentro quizás excesivamente contenido, y el solo del acelerón del final me recuerda exageradamente al de “Where Eagles Have Been” de su primer trabajo, pero mucho peor.
Con “White Feather” tengo opiniones contradictorias: por una parte tiene cierto encanto, sobre todo por su ritmo tan pegadizo. Pero por otra, no me acaba de convencer esta vía de rock más amable (o comercial…) hacia donde parece que se encaminan.
“Sundial”, “In The Morning” y “10000 Feet” son las peores canciones del disco. La primera empieza con una distorsión a lo Black Sabbath, prosigue con un piano que recuerda a Blue Öyster Cult y acaba a lo Muse, con nada para recordar en medio. Otro tanto de lo mismo ocurre con las otras dos, muy aburridas y obviables, con nada que no hubieran hecho mucho mejor en su debut hace 3 años.
De este primer grupo de canciones es quizás su primer single, “New Moon Rising”, la más destacable por su gancho y, especialmente, por su riff principal. Hasta aquí total desilusión.

Y justo cuando parece que su fórmula de retro-rock no va a poder sostener dos álbumes, la segunda mitad del disco va y deja un buen sabor de boca, recuperando en cierta manera los valores de épica y potencia del grupo.
“Cosmic Egg”, “Pilgrim” y “In The Castle” son temazos, cañeros como pocos, con grandes guitarras y buenas y complejas estructuras. “Far Away” es una balada situada en la delgada línea que separa lo dulce y lo ñoño y que encontrará división de opiniones pero que a mí particularmente me ha parecido no reseñable pero sí aceptable. “Phoenix” es quizás la canción más extraña por su sonido en las estrofas, pero las subidas de órgano y voz en el estribillo y el solo tan punzante son estupendos.
Por último, “Cosmic Egg” concluye con “Violence Of The Sun”, una composición larga y progresiva en la que la clara melodía entonada por la aguda voz de Andrew Stockdale y acompañada únicamente por un teclado adquiere tintes épicos cuando se unen las pesadas guitarras y los gritos del cantante se prolongan de manera envolvente como si de un lejano lamento se tratara.
En definitiva, Wolfmother cumple las expectativas a medias con “Cosmic Egg”, un disco interesante, especialmente recomendable por su segunda mitad, pero irregular en la calidad las canciones. En general se echa en falta la fuerza y frescura de su álbum debut, que definitivamente les ha puesto el listón de exigencia y calidad tan alto que en este caso no llegan ni de puntillas. En cualquier caso, si se pasan por España no dudaré en tratar de ir a verles en directo. Un concierto de estos chavales debe ser adrenalínico.

Antes de acabar, un par de reflexiones: Especial atención deberían poner en no centrar todo el protagonismo en la figura de su líder y en reflexionar acerca de por qué suenan mejor cuanto más se parecen a sus fuentes (Black Sabbath y Led Zeppelin sobre todo). Que conste que soy un gran admirador de Wolfmother, pero este disco, y la comparación con su anterior trabajo, me ha hecho preguntarme: ¿Se les debería valorar por su propia calidad o por ser un buen revival de la calidad de otros…? Ahí dejo el debate abierto.















El 21 de Enero, vuelven a tocar en Londres. Vente! xD
Aún no lo he escuchado, pero después de unas quince o veinte escuchas (luego muchas más) del primero, pensé precisamente que era un disco de hard-rock tan redondo que su nivel sólo podría ir hacia abajo. No espero, por tanto, ya mucho de ellos. Si como dices hay tres o cuatro temazos en el segundo, bienvenidos sean. Me sobra. Igualar el Wolfmother es imposible.
Sobre el debate que planteas, tengo una opinión: no creo Stockdale pueda ofrecer tanta calidad con un estilo más propio. Lo habría hecho ya. Con el primero no sólo se puso el listón altísimo, sino que ha creado unas expectativas estilísticas de resurrección hardrockera setentera difíciles de satisfacer saliéndose de esos raíles.
Me parece un tío con mucho talento, pero para coger lo que ya se ha hecho tantas veces tan bien, filtrarlo y actualizarlo ofreciendo alta calidad, no vale con eso. El ejemplo (para mí) de quien sí ha podido hacerlo: el gran Jack White. Ese sí lo ha hecho. Por cierto, no he podido escuchar aún el debut de su nueva banda con Allyson Mosshart. ¿Lo habéis oído?
Muy interesante lo que comentas, mantequero.
Coincido plenamente con lo de que si hubieran tenido un estilo más propio lo habrían plasmado ya. Últimamente nos sobran ejemplos de geniales y muy personales discos debut. Por citar unos pocos tenemos a los Arctic Monkeys, Franz Ferdinand, Maxïmo Park… Todos ellos, y muchos otros más, han seguido luego diferentes trayectorias pero coincidían en que, en sus inicios, tenían algo diferente que aportar a la música y lo plasmaron a la primera que tuvieron oportunidad.
Quizás un tercer disco de Wolfmother nos dé la clave sobre lo que son definitivamente, y más teniendo en cuenta los cambios de componentes que ha tenido. Pero aún es muy pronto para hablar de eso.
Respecto a la nueva banda de Jack White junto con Alison Mosshart, se hacen llamar The Dead Weather. Efectivamente los hemos escuchado y tienen nuestro visto bueno
.
Aquí tienes un enlace a la crítica que publicamos en su día acerca de su álbum “Horehound”:
http://www.therockpark.com/the-dead-weather-%e2%80%93-%e2%80%9chorehound%e2%80%9d/
Si te interesan mucho y buscas un poco en nuestra web creo que también encontrarás alguna noticia anterior más sobre ellos.
¡Gracias por leernos y felices fiestas!