La recientemente celebrada gala de los Brit Awards sirvió para que Liam Gallagher volviera a liarla, como de costumbre.
Aprovechando el trigésimo aniversario del evento, en esta edición los premios otorgaban un galardón especial al mejor disco de los últimos 30 años, reconocimiento que cayó en manos del “What’s The Story (Morning Glory)” de los, por el momento, extintos Oasis. Otros de los nominados en esta categoría fueron Coldplay, Dire Straits, Keane o The Verve, por citar algunos.
Fue Liam el encargado de subir al escenario a recogerlo pero, tras dar de forma escueta pero elocuente las gracias a sus compañeros de banda (excepto a su hermano Noel) y a sus fans, no se le ocurrió otra cosa que lanzar el micrófono al aire y bajar a regalar el premio a uno de los asistentes sentado en la primera fila, imagino que ante la estupefacción general. Este gesto, unido a la chulería innata del cantante, fue interpretado como un acto despectivo (probablemente) hacia los Brit Awards por parte del presentador de la gala, el cual, tras volver a escena, dedicó un claramente audible “what a knobhead…” (algo así como “menudo gilipollas”, pero más fuerte) a nuestro querido Liam. Pero mejor que veáis la escenita al completo:

Lo que tampoco tienen desperdicio son las breves declaraciones que el músico le hizo a un par de reporteras de la gala en el backstage pocos minutos más tarde. Atención a la insinuante última frase de Liam:

…Es de lo que no hay… Una cosa más que añadir: xD














