Anteayer tuve que ir a las antiguas Atarazanas de Valencia por motivo de mis estudios y me encontré con que en su interior había una peculiar exposición que no tenía nada que ver con el motivo de mi visita pero que me produjo tanta curiosidad que estiré un poco mi tiempo y accedí a fisgonearla un rato.
La muestra en sí se titula “Puntas de flecha”, se puede visitar hasta el 10 de enero y es un pequeño repaso a las últimas creaciones del arte contemporáneo valenciano, pues una gran cantidad de artistas locales han traído una de sus producciones y la han expuesto en las Atarazanas, un edificio por cierto fenomenalmente restaurado al igual que, por ejemplo, el antiguo depósito de agua de nuestra ciudad, ubicado en Mislata y que alberga ya desde hace unos cuantos años el Museo de Historia de Valencia, muy recomendable también.

Instalaciones audiovisuales (algunas de ellas interactivas, otras tantas bizarras, pero todas bastante interesantes y originales) es lo que en la mayoría de la exposición podemos encontrar, aunque también hay cuadros y productos artesanales, como un curioso sofá hecho con libros.
De las creaciones que más me llamaron la atención destacaría una pequeña ciudad hecha con cables y pequeños gadgets y artilugios mecánicos en la que puedes controlar su sonido y movimiento desde un panel de control; y una especie de salita de estar con un sillón rodeado de marcos con fotografías de una familia… un tanto peculiar, jajaja.
Pero sobre todo una divertidísima instalación llamada “El rodete més gran del món”, ideada por la compañía La Tejedora CCEC, y que recrea un ficticio show televisivo en el que se pide colaboración ciudadana en forma de pelos para poder elaborar un peluquín gigante y así entrar en el libro Guinness de los récords. Sí, así de simple y genial. Pósters, televisiones, propaganda, chapas, furgoneta oficial, merchandising… Un sinfín de elementos que efectivamente dan la sensación de estar inmerso en una campaña mundial por el bisoñé más grande jamás confeccionado. Este es el vídeo que mostraba uno de los monitores de esta instalación:

Sirva esta entrada para entonar un mea culpa general y reivindicar también un poco más de atención hacia los espacios expositivos de cada una de nuestras ciudades, cercanos a donde vivimos y muchas veces con cosas interesantes que mostrar pero extendida y manifiestamente ignorados por la mayoría de nosotros. Ea.














