Crónica del SOS 4.8 de 2010 (III) – Conciertos del sábado 1 de mayo

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Un terrible diluvio nos sorprendió a todos de 16:30 a 18:00 aproximadamente. Tal fue la tromba que cayó (en serio, fue flipante) que debido a este inesperado aguacero temimos por una posible cancelación de los conciertos del día. Al final la lluvia respetó al festival repercutiendo únicamente en la supresión del recital de Varry Brava y un retraso de aproximadamente 40 minutos (en ocasiones más, en ocasiones menos) en las actuaciones previstas para el escenario principal.

Esta terrible tormenta no amilanó a los espectadores sino todo lo contrario, pues este segundo día de conciertos contó con mucha más asistencia que el primero. El recinto seguía siendo suficientemente grande como para absorber a toda la gente en general, pero se notó sensiblemente este aumento de público en los conciertos del escenario secundario, en el que por momentos llegó a sentirse un agobio no excesivo pero sí palpable y un tanto molesto.

Decidimos comenzar la segunda y lamentablemente última jornada de SOS 4.8 dándonos una vuelta cervecita en mano por los puestos de ropa y discos del recinto, así como por un área con extraños juegos artesanales hechos de chatarra cuyo funcionamiento escapaba en ocasiones a nuestra mente más pendiente de no perdernos ningún concierto que de otra cosa.

We Are Standard

We Are Standard en el escenario Jägermeister del SOS 4.8.

Respecto a los conciertos del día, una cosa que notamos algo deficiente fue la asignación de horarios y escenarios en algunos casos. Los grupos estaban mal ordenados, por decirlo claramente:

- Joe Crepúsculo nos había demostrado el día anterior que de haber actuado de madrugada habría sido todo un desfase. We Are Standard, con su propuesta igualmente festera, tendrían que haber actuado de noche tras los conciertos principales en lugar de por la tarde.

- The Magic Numbers estuvieron bien pero no son un grupo de prime time. Deberían haber actuado en un horario más temprano, aunque sin dejar el escenario principal.

- Los Mystery Jets, visto el poco interés que despertaron, eran carne de escenario secundario y gozaron de una hora casi de lujo en el escenario principal. Su puesto debería haberlo ocupado sin duda Love Of Lesbian, tanto por calidad como por la enorme cantidad de público que atrajo. Además, esto habría permitido ver íntegros y seguidos los conciertos de los catalanes y de Madness.

Jugando a ser organizadores, los cambios que pensamos habrían mejorado el día son los siguientes:

Cambios que habrían mejorado la segunda jornada del SOS 4.8 de 2010

Nuestro primer destino fue el concierto de los españoles We Are Standard, que en el poco más de media hora que estuvieron sobre el escenario derrocharon una gran energía, contagiándonos a todos para bailar con una notable y animada actuación que finalizaron con una lluvia de confeti sobre el público. No faltó su grandioso tema “On The Floor”, aunque eché de menos “The Happy Song”.

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We Are Standard – “On The Floor” (SOS 4.8)

Mientras nos dirigíamos a cenar nos paramos un rato a escuchar de lejos a unos sosos Mystery Jets que, como hemos acabado concluyendo en el resto de ocasiones en las que los hemos visto, nos parecen mejores en disco que en directo. Gran parte de la gente prefirió sentarse en el suelo antes que moverse al son de sus canciones.

Al regresar de cenar nos dividimos entre quienes querían ver a Dorian y los que preferíamos asistir a la actuación de The Magic Numbers. La música de esta pareja de parejas de hermanos (qué curioso, ¿no?) no es la más festera del mundo precisamente, pero sonaron increíbles. Es de esos grupos que te gustaría ver alguna vez en la intimidad de un solitario garito embriagado por el humo de cigarrillos recién apagados para disfrutar mejor de la calidez de sus canciones (qué bonito…). Buen sabor de boca.

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The Magic Numbers – “Forever Lost” (SOS 4.8)

A continuación venía el gran dilema: ¿Love Of Lesbian o Madness? Por horarios, inicialmente la intención era ver la primera parte de la actuación de los míticos ingleses para luego disfrutar íntegramente de uno de los mejores grupos indies nacionales de los últimos años, calificativo más que merecido por sus notables últimos tres discos en castellano. Pero la lluvia caída durante la tarde tuvo el capricho de retrasar los horarios del escenario principal, como ya hemos comentado, y este hecho hizo que se solaparan por completo los conciertos de las dos bandas. El horror. Al final fueron Love Of Lesbian los escogidos.

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Love Of Lesbian – “Incendios De Nieve” (SOS 4.8)

El quinteto catalán salió puntual al escenario secundario y, tras abrir con la estupenda “Allí Donde Solíamos Gritar”, dieron un correcto pero breve concierto de menos de una hora, que gustó bastante pero del que nos quedamos con ganas de más. Sí, sonaron temazos como “Me Amo”, “Noches Reversibles” o “Incendios De Nieve” pero faltaron, por ejemplo, otras como “Domingo Astromántico”, “Marlene, La Vecina Del Ártico” y, que yo recuerde, “Houston, Tenemos Un Poema”…

Fue una pena también que el concierto con peor sonido resultara el de Love Of Lesbian. Durante las 4 ó 5 primeras canciones las guitarras se comían unas a otras y la voz de Santi Balmes se percibía bastante baja. El problema de los instrumentos pudieron solventarlo más o menos, pero los versos de Santi no llegaron a ser lo inteligibles que todos hubiéramos deseado… Eso sí, al público esto o no lo apreció o no pareció importarle, pues estaba entregado como loco, mucho más incluso que la noche anterior con Franz Ferdinand, que sí que sonaron bien.

Love Of Lesbian finalizó el concierto con todos sus miembros disfrazados del “Amante Guisante”, personaje de una de sus últimas canciones, y bailando una divertida coreografía al ritmo de “Algunas Plantas”:

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En resumidas cuentas, Love Of Lesbian aprobó porque son un gran grupo con buenas canciones, pero por los pelos debido a las circunstancias descritas. Queda pues una cuenta pendiente con ellos para verlos en directo en mejores condiciones.

La salida del show de Love Of Lesbian nos deparó una grata sorpresa: el concierto de Madness se había retrasado tanto que no sólo su inicio se había solapado con el de los catalanes… ¡si no que todavía no había terminado! En cuanto nos dimos cuenta corrimos a la parte posterior de la explanada del escenario principal para ver el final de su intervención en el SOS 4.8, con la fortuna de presenciar sus dos más exitosos temas, “Our House” y “It Must Be Love”.

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Madness – “Our House” (SOS 4.8)

Fue un puntazo el momento en el que a la vez, tanto los espectadores que habían estado siguiendo a Madness como los que salíamos de ver a Love Of Lesbian, coreamos al unísono saltando eso de “…Our house, in the middle of the street…”. Impagable. Dentro de la renuncia a ver el show completo de los ingleses, el hecho de que todo el recinto cantara hermanado el famoso estribillo fue una enorme satisfacción que valió la pena vivir.

Aún vimos los bises del grupo y todo. Trajeados elegantemente todos los componentes de la numerosa banda y con una actitud socarrona, dicharachera y cómplice del cantante (probablemente llevaba alguna copichuela en el cuerpo, jajaja) Madness entonó para cerrar su actuación el ska de su tema homónimo.

Tras dar una vuelta y beber un rato, llegamos al final del show de Orbital, que cerró con un remix del tema principal de la serie “Doctor Who” que fue muy celebrado por todos nosotros, especialmente por Javi, que ya redactó un post refiriéndose a esta sintonía no hace mucho tiempo.

Después no tocaba otra cosa que bailar hasta el amanecer con la sesión desenfrenada de Fatboy Slim y sus delirios audiovisuales. En su repertorio tenían cabida, entre otras, canciones tan dispares como el famoso rap “Jump Around” de House Of Pain, el “Satisfaction” de los Rolling Stones o la canción que, guitarra en ristre, entona Antonio Banderas en la película “El Mariachi”; todas ellas, eso sí, sazonadas con una buena dosis de música electrónica enormemente pegadiza.

Fatboy Slim

Fatboy Slim en el SOS 4.8 de 2010.

Al comienzo notamos que Fatboy Slim sonaba bastante bajo de volumen, pero luego no sé si lo subieron o ya nos daban igual los aspectos técnicos del show, jajaja.

A lo largo de la noche también nos dio tiempo de gozar (por partida doble xD) de los coches de choque gratuitos que dispuso la organización para deleite de los asistentes.

Y para concluir en toda regla y como se merece un festival, el SOS 4.8, a imagen y semejanza de la pasada edición del FIB, recurrió a la épica de la música clásica y decidió cerrar su tercera edición a ritmo de vals. ”El Danubio Azul” hizo sacar a más de una (y uno…) esa bailarina de ballet que lleva dentro.

Sí que es cierto que la salida fue un poco lenta y caótica. Como era de esperar, todo el mundo apuró hasta la última canción para despedirse del SOS 4.8, por lo que hubo apretones y masificación al abandonar el recinto. Habría sido un detalle que en este momento la organización hubiera quitado las vallas que controlaban el acceso para dar mayor espacio en la salida. Además, en este momento los autobuses se vieron saturados para trasladar a tanta gente, por lo que imaginamos que hubo colas y largas esperas. Suerte que nosotros volvíamos en coche.

Los coches de choque del SOS 4.8

Resumiendo: buenos conciertos, buena organización (que salvo que tiene que mejorar algunos aspectos como el de la zona de acampada cumplió con creces) y buen festival, una auténtica fiesta. Notable.

Este año el SOS 4.8 ha crecido enormemente dando un importante salto de calidad, trayendo buenos grupos, enmarcando su identidad musical dentro del estilo indie y demostrando que a poco más que crezca puede ser una referencia más a tener en cuenta dentro del panorama festivalero nacional (e internacional, ¿por qué no?). Tras estas dos jornadas, quizás ya lo sea.

Tal vez su gran reto resida ahora en incrementar su calidad atrayendo a grupos de nivel pero sin prostituirse masificándose o vendiéndose al turismo y al beneficio puro y duro, como tristemente observamos como tendencia en el FIB el año pasado. Si es así nos alegraremos y procuraremos seguir asistiendo. Y si no, como decía Humphrey Bogart, “siempre nos quedará París” (o la 3ª edición del SOS 4.8 en este caso).

Sin nada más que decir excepto una cosa: Legen-dary!

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